05 de Junio de 2015

Pedro busca en Berlín su tercera Champions League

En el F.C. Barcelona varios jugadores saben bien lo que significa ganar una Champions y Pedro Rodríguez Ledesma es uno de ellos. El tinerfeño ya sabe lo que es besar la copa del máximo torneo continental y por partida doble. La primera la consiguió en la ciudad eterna, Roma, donde levantó su primer trofeo en 2009 venciendo en la final al Manchester United (2-0). En la segunda (Londres) contribuyó con goles al trofeo, anotando el primer tanto del 3-1 que encajaron también los ‘diablos rojos’ de Manchester. Berlín será el escenario de su tercera final y peleará por elevar al cubo su nómina de ‘orejonas’.

Si bien su presencia en la final de Roma se limitó a los minutos finales del choque, en Londres su participación fue fundamental. Titular en el once de Pep Guardiola, Pedro firmó el primer gol de la tarde que encarriló el camino hacia la victoria. Así recuerda el tinerfeño aquél mágico instante en que batió a Van der Saar con la diestra.

“Antes de detenerme a relatar el gol, avanzo que la mitad o más pertenece a Xavi. Era un contragolpe. Un saque de puerta rebotó en defensa y el balón le cayó a Iniesta. Andrés centró en vertical suave para Xavi, que asumió la responsabilidad de llevarla arriba. Recuerdo que mientras él ganaba metros yo hice un movimiento desde el carril derecho hacia el interior, aproximándome al área y ofreciendo el apoyo. Entonces, hizo un movimiento inesperado: basculó hacia la izquierda alejándose de mi posición. Decidí cambiar de rumbo y regresé de nuevo hacia afuera tirando el desmarque”, rememora Pedro.

El ‘blaugrana’ alaba el papel de Xavi en un gol que corresponde en buena parte al ipecable centro del de Terrasa: “Toda la defensa del United parecía hipnotizada siguiendo a Xavi, pero sin atacar al balón. Ahí fue cuando les dejó helados con un pase perfecto en horizontal. Para entonces ya había ganado la espalda a Vidic, controlé con la derecha y chuté con el interior. Van Der Sar debió de pensar que cruzaría más el tiro, pero me la jugué raso y pegada al primer palo. No pudo reaccionar”.

“Lo celebramos a lo grande. Abrir el marcador en una final es un paso muy importante, pero no definitivo. Y así lo entendimos cuando Rooney empató después. Para entonces el partido ya estaba controlado por el equipo. Percibía que pronto o tarde nuestro gol llegaría y el fútbol no nos traicionó. Messi se encargó personalmente de que así fuera. Primero marcó el segundo, con un disparo seco desde la frontal. Después hizo un auténtico jugadón en el área antes de que Busquets dejara atrás para Villa, que hizo el tercero de rosca”, finaliza Pedro.

Un capítulo de oro9 en la historia continental del jugador tinerfeño, que aquélla noche en Wembley vio a Abidal levantar al cielo de Londres su segunda Copa de Europa. Mañana, en Berlín, el objetivo de un tercer entorchado será el único objetivo para una plantilla que siempre quiere más aunque, desde fuera, ya es eterna suceda lo que suceda en la capital bávara.



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