Es una pieza imprescindible en el Barça de los récords. Gracias a su juego y entrega el equipo puede funcionar como una máquina perfecta. Pedro Rodríguez es reconocido por su dedicación al grupo, no se le mide por sus tantos, pero lleva el gol en la sangre, como cualquier delantero, y su felicidad en el campo es completa cuando, además de ganar, aporta su grano de arena viendo portería.