23 de Junio de 2025

“Hay que atesorar cada momento, espero dar el 100%”

Pedro Rodríguez disfruta de días de vacaciones en su tierra natal, las Islas Canarias, donde combina planes de descanso y recuperación con escasas apariciones públicas relacionadas con la Fundación que lleva su nombre. Así fue el pasado viernes en una charla impulsada por el Cabildo de La Gomera y la entidad benéfica, dirigida a toda la familia, o el sábado en el campo de fútbol municipal de Hermigua, reafirmando su apoyo al deporte base insular.

En todos y cada uno de estos actos Pedro ha tenido la oportunidad de recibir el reconocimiento de sus paisanos a una carrera plagada de éxitos y a la que restan capítulos por escribir. Tras su renovación por la SS Lazio hasta junio de 2026, Pedro habla con serenidad sobre pasado, presente y futuro con la cabecera local ‘El Día’ de La Opinión de Tenerife a preguntas de Manoj Daswani.

- Acaba de renovar un año más con la Lazio, ¿era lo más natural después de una temporada tan buena en goles y protagonismo?

Contento, sí, efectivamente es un año más. La verdad es que soy feliz allí en Roma. La Lazio es un equipo donde me he vuelto a encontrar cómodo. A pesar de que la edad es un hándicap y cada vez queda menos, estoy disfrutando mucho. Me he vuelto a sentir futbolista. Es otra temporada en la que espero dar el 100%. Pero cada momento hay que atesorarlo porque algún día muy cercano, esto se acabará y tendré que dedicarme a otra cosa.

- Se disfruta ahora más que antes cada partido, cada ocasión.

Mucho más. A lo mejor no tienes la presión alta que sí tenía al principio, sobre todo cuando jugaba en el FC Barcelona, donde estuve en el nivel más alto y con la mayor de las exigencias. Ahora intento disfrutar de otro modo. La preparación de los partidos y de los entrenamientos se vive de forma distinta, pero lo que más ha cambiado es que ahora mis hijos pueden verme y disfrutarme. Incluso entreno muchas veces con el mayor. Es otra forma de disfrutar la profesión, pero sabes cómo soy: siempre intento estar al máximo. Soy muy exigente conmigo mismo. Estar en la élite tantos años no es nada fácil, y es lo que intento gestionar a día de hoy.

- ¿Tuvo otras ofertas aparte de la que le planteó la Lazio para renovar?

Sí, cada vez son menos (ríe) porque la edad es un factor condicionante. Pero he tenido la suerte de que siempre haya sonado el teléfono y siempre haya llamadas. Además, se da el caso de que muchos compañeros y amigos están ahora en los banquillos o cerca del fútbol: Xavi, Cesc… y existe contacto con ellos para saber qué voy a hacer, cuáles son mis planes.

- De todos los campeones del mundo de Sudáfrica quedan solo dos en activo.

Sí, somos cada vez menos y estamos esperando para organizar el reencuentro. Quedamos los indestructibles (Sergio Ramos y él). Lo más emotivo es que aún guardamos la relación entre todos. Fue aquél un grupo extraordinario y ya nos estamos moviendo, de la mano de la Federación, para tener un reencuentro íntimo y recordar cómo fue todo aquello.

- Hablemos del principio. ¿Cómo empieza todo? ¿Cómo recuerda La Masía?

Fue complicado separarme de mis padres. Fui para Barcelona solo, muy joven. La adaptación fue dura. Me costó. Venía de un sitio pequeño como Abades y llegaba a una gran ciudad. Tenía solo 16 años y es verdad que llegaban ese año muchos otros niños, incluso algunos en edades más tempranas. Me perdí muchas cosas a cambio de un sueño, el de ser futbolista. Te reconozco que hubo momentos de caída emocional, muy duros, pero con la ayuda de los técnicos y de gente que había pasado lo mismo que yo… pues fui madurando, quizá más temprano que cuando tocaba (ríe) y eso dio sus frutos. Pienso que tuve la fuerza mental para llegar a lo más alto.

- La vida no era como ahora. De hecho, no había móviles ni wasap.

Eso es. No podía hacer una videollamada con mis padres, pero los sentía muy cerca. Sí que tiraba mucho del Messenger de aquella época y buscábamos fuera un ciber (locales con acceso a internet) porque en La Masía la disciplina era muy estricta, sobre todo para los más jóvenes. Es algo que La Masía hace a propósito para que pases por ese proceso, te hagas fuerte… para que cuando llegue la oportunidad con el primer equipo, estés del todo preparado. De hecho, ya entonces estaba todo medido: desde las horas del sueño hasta el peso de cada comida. Quizá haya quien piense: qué suerte tuvo Pedro que llegó al primer equipo. Pero detrás hay mucho sacrificio y un camino que fue complicado. El apoyo y de la familia y los amigos fue fundamental.

- ¿Con qué jugadores coincidió?

Algunos llegaron a la élite y otros no. Eran todos futbolistas impresionantes. Ya estaba Piqué, por ejemplo. También el hijo de Songo’o, Víctor Vázquez, Giovanni dos Santos, Bojan… Algunos tuvieron la posibilidad de llegar y otros desgraciadamente se quedaron rezagados. Al final, es fútbol, es el Barça. Eligen a algunos y a otros no.

- Y a usted, le eligieron.

Sí. Me llamó Guardiola a su despacho y me dijo que se había puesto malo Ezquerro con una gastroenteritis. Sinceramente, en el primer momento ni me lo creía. Estaba todo nervioso, llamé a mi familia y ellos montaron una fiesta en Abades para ver el partido. Les dije que no esperaba jugar ni un minuto, pero sí. Debuté. Y encima sustituyendo a Samuel Etoo. Todo era impresionante. El debut es un momento muy bonito de tu carrera y aún tengo enmarcado el momento en mi casa de Abades.

- ¿Qué decían de usted los compañeros, el míster, los técnicos de la base…?

Decían de mí que era un extremo con proyección, sí, pero que tenía mucho por pulir. Era rápido, desbordaba por la banda. Solía meter muchos centros, pero no es lo mismo jugar en la base que consolidarte arriba. Eso iba a ser lo difícil. Procuré aprender rápido de los mejores: Etoo, Ronaldinho, Henry, Giuly… y Messi, que era suplente aún.

- Eso decían de usted cuando tenía 20 años. ¿Y qué dicen ahora?

Ha pasado el tiempo. Lo que me dicen ahora es que me he reinventado. Obviamente hay cosas que entonces no hacía y ahora sí; y viceversa. Si algo destacan es que me haya mantenido hasta esta edad.

- ¿Cuánto ha cambiado el fútbol?

Mucho. Yo no tuve la suerte de tener preparadores o nutricionistas como hay ahora. Si tuviera que dar un consejo a los jóvenes es que, si pueden, inviertan en todo eso y que lo tengan en cuenta. Al final, cuidar todos esos detalles ayudan a que tengas una carrera mejor, más productiva y seguramente más larga.

- En todo este tiempo ha jugado en las tres mejores ligas de Europa. ¿Qué le aportaron Inglaterra e Italia?

La Premier diría que es la liga más competitiva que hay, es un fútbol de mucha transición, mucha ida y vuelta. Para el delantero es ideal: de hecho, creo que es la mejor liga donde he jugado, donde más disfrutas y más espacios hay. El nivel es altísimo, con hasta ocho aspirantes al título cada año. Es una competición muy vistosa, con una estructura muy fuerte. A nivel visual es bonita y a nivel económico, insuperable en estos momentos. También ofrece una buena vida para el jugador porque fuera del entrenamiento y del partido, la afición es muy respetuosa. Luego la liga italiana es lo opuesto. Todo muy pasional, muy radical. Se vive todo con mucha intensidad. Es quizá la liga más fuerte a nivel defensivo y a nivel físico. Son diferentes a España. Cada país tiene sus similitudes y sus rasgos diferenciales, lo bonito es haber jugado en todos estos clubes tan grandes.

- Si pudiera, ¿a quién votaría para el Balón de Oro?

Por supuesto a Pedri con la máxima puntuación. Luego a Lamine Yamal. Y quizá otros candidatos que están ahí son Dembelé o Raphinha, pero me encantaría que ganase Pedri. Para nosotros es un orgullo y un placer tener a otro tinerfeño y canario en la élite del fútbol, llevándolo como lo está llevando, con un comportamiento ejemplar y siempre dándolo todo en el campo. Para mí no hay dudas: es el mejor en su posición en todo el mundo.

- Con todo ganado y casi ningún propósito pendiente, ¿qué le queda?

Retirarme feliz. Antes, me gustaría disfrutar de este último año con el Lazio. Me gustaría que nos ubicásemos en una buena posición desde el principio y, siempre lo he dicho, me gustaría irme con otro título. Sé que es difícil, pero pondré todo de mi parte. Pero mi gran objetivo es el de retirarme feliz, con la familia disfrutando de mis últimos partidos y por supuesto con la idea de seguir en algo relacionado con el fútbol. Después de tanto tiempo, ese vínculo no lo vamos a perder.

- Lo que sí sigue adelante son las actividades de su Fundación, que no deja de crecer.

Sí, es un orgullo. Este fin de semana hemos estado en La Gomera, primero en San Sebastián y luego en Hermigua. Fue emocionante compartir vivencias y recuerdos; sobre todo el momento de firmar autógrafos. Los querían en las gorras, las camisetas, en todos lados. Participamos de la entrega de trofeos de fin de temporada y fue un momento entrañable. Este lunes ya empezamos con los campus, un clásico de todos los veranos.



- Entrevista de Manoj Daswani para La Opinión de Tenerife.


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