Más honores para Pedro. El futbolista tinerfeño más universal de todos los tiempos añadió ayer un nuevo renglón a su largo catálogo de méritos. Su participación ante Holanda en el amistoso de Amsterdam –justo contra el mismo rival de la celebérrima final del Mundial– le convirtió en el segundo canario que llega a 50 internacionalidades y el primer jugador de Tenerife que alcanza tan alta cifra.
La carrera de Pedrito se escribe a un ritmo vertiginoso como el de sus carreras por la banda o sus goles increíbles con el Barça o La Roja. El hombre de los 18 títulos es también el primero que vio puerta en todas las competiciones en una misma temporada y, ahora también, el isleño con mejor promedio goleador de toda la historia. Ya son 16 los tantos que jalonan su tarjeta de presentación con los colores de España, semillero para él de los minutos y luces que se le niegan en su club.
La historia de Rodríguez Ledesma con la selección empezó el día que recibió una llamada telefónica. Iba en coche con su novia, Carol, cuando le dieron la buena nueva: "Estás en la primera lista". Era la confirmación de que entraba en los planes de Del Bosque. Tiempo después, su ilusión se hizo realidad. Debutó en mayo de 2010. En junio, ya marcaba goles. De ser un fijo en las quinielas pasó a serlo también en las convocatorias. Y fue al Mundial. Fue tan sorprendente su inclusión en la lista como su rendimiento voraz en Sudáfrica.
Titular para los partidos claves –semifinal y final ante Alemania y Holanda, respectivamente–, el talento y la frescura de Pedro fueron el arma secreta del seleccionador en el camino a la cúspide. Hombre disciplinado a la par que ambicioso, el de Abades no ha parado de ofrecer excelentes episodios de eficacia y dedicación al servicio colectivo. "Defender la camiseta de tu selección es lo máximo para cualquier futbolista", cuenta el jugador, que ha agradecido la plena confianza del entrenador con actuaciones excelsas ante combinados punteros como Italia o Francia, a la que hizo un gol que no olvida. Su gran día fue ante Bielorrusia. Tres goles... y el balón a casa.
Su media centena de comparecencias oficiales con España supone un hito histórico. Suman sus internacionalidades más que las de Valerón, Tonono, Rosendo o Manuel Pablo. Por delante solo Silva. Por detrás, la esperanza de que otros como Ayoze Pérez sigan la estela que él marcó. Desde la sencillez, la humildad y el sentido común. Si su magia hace de él un futbolista sin par, son sus valores los que le convierten en un icono del deporte. Un ejemplo para los demás.
- Columna publicada en La Opinión de Tenerife (07-04-15)