
No va a más. La Selección española afronta en el mítico Maracaná su último gran reto: ganar en la final de la Copa Confederaciones a la pentacampeona Brasil en su propia casa. Tarea descomunal pendiente. El camino trazado por esta Selección ha deparado momentos inolvidables con tres títulos consecutivos Eurocopa-Mundial-Eurocopa, pero ahora tiene ante sí la posibilidad única de añadir a su palmarés un título hasta ahora inédito y hacerlo en un escenario y ante un rival incomparables.
Desde 1986, 27 años atrás, no se miden ambas selecciones en partido oficial y el destino ha deparado el reencuentro en un punto del camino donde España reina en el orden del fútbol mundial que tantas veces ha monopolizado la ‘canarinha’, deseosa de volver a imponer su dictadura de fútbol mágico frente al estilo inconfundible que ha hecho a La Roja campeona de todo. Las espadas están el alto ante la que será, pase lo que pase, una noche histórica para el fútbol español. El choque se disputará en la madrugada del domingo al lunes a partir de las 00:00, hora española peninsular.
Pedro se asoma de nuevo a la Historia. Campeón del Mundo en 2010 y de Europa en 2012 poco le queda por conseguir con La Roja y eso es la Copa Confederaciones. El tinerfeño ya ha anunció por activa y pasiva su pasión por jugar en Maracaná, después de perderse por las rotaciones el encuentro previo ante Tahití (10-0). Ahora tiene a su alcance cumplir su sueño y, si cuenta con minutos, dará todo por llevar a la Selección hacia un nuevo gran título. Y lo que mejor puede aportar es gol. Ya anotó el primer tanto de esta Copa Confederaciones a Uruguay, su undécimo de la temporada y el que le mantiene como máximo goleador del equipo en este curso. si logra añadir otro entero a esta estadística, será un paso más al frente en su impecable trayectoria con el combinado nacional.
España llega a la cita con un día menos de descanso y 30 minutos mas una ‘infartante’ tanda de penaltis más en sus piernas y mentes que la ‘canarinha’. Si para los de Scolari el trayecto hacia la final ha sido casi un paseo militar, a excepción de la victoria ‘in-extremis’ en semifinales ante Uruguay (2-1), La Roja tuvo que sudar la gota gorda ante una sobresaliente Italia para incluir su nombre en la cita definitiva de Maracaná. Con este hándicap los hombres de Vicente del Bosque tirarán de identidad y estilo para imponerse en territorio comanche y ante la pentacampeona del Mundo en una cita que se augura vibrante.
Desde 1986 España y Brasil no se ven en partido de competición oficial. Fue en el Mundial de México 86, cuando los de amarillo y azul se impusieron por la mínima a pesar de una dudosa decisión arbitral que denegó un gol del carrilero Michel. En la historia de los España-Brasil también se encuentra el del famoso ‘no-gol’ de Cardeñosa, en Argentina 78, gol que erró el español a puerta vacía en un partido que acabó en 0-0. Anteriormente ya se habían enfrentado en otros tres Mundiales (1934, 1950 y 1962), con dos triunfos brasileños (2-1 y 6-1) frente a uno español (3-1). En choques amistosos también La Roja ganó un encuentro por 3-0 en 1990, mientras que el último en 1999 acabó en empate sin goles.
El conjunto dirigido por Scolari no puede permitirse un tropiezo, aunque sabe que se enfrenta a un rival que pondrá las cosas muy difíciles. La diferencia de estrellas en el pecho (cinco frente a una) no es equivalente a la diferencia de calidad de su fútbol actual. La selección ‘canarinha’ intentará con sus jugadores de máxima calidad dar un golpe de autoridad tras los pinchazos del último Mundial y de la última Copa América (en ambas citas cayeron en cuartos) En esta Copa Confederaciones han ido adelante apoyados en la gran calidad de Neymar, el nuevo jugador barcelonista, aunque a la hora del K.O. pasaron más apuros de lo esperado ante la Uruguay que España arrolló con su fútbol en el debut. Hubo que esperar a los últimos compases para que Paulinho rompiera el 1-1 cuando la prórroga parecía un hecho. Sea como fuere las espadas están en alto y Scolari no ha perdido la ocasión de ensayar los lanzamientos de penalti después de comprobar la impresionante efectividad de los jugadores de La Roja.