06 de Febrero de 2013

Dos goles de Pedro doblegan al campeón de América (3-1)

Pedro abre el 2013 de La Roja como cerró el 2012: con un sensacional doblete. El tinerfeño fue la mano ejecutora de la Selección en Doha con dos tantos -segundo y tercero de España- que sirvieron para superar el empate previo de Cristian Rodríguez. Se adelantó España con gol de Cesc, pero el combinado uruguayo igualó la partida antes del descanso. El segundo tiempo fue el escenario donde Pedro se desató para marcar las diferencias y decantar el partido a favor de los Campeones del Mundo y bicampeones de Europa. Primero, con un sensacional disparo cruzado desde la derecha en el 51’. Después, con un segundo tanto rematando en boca de gol un envío de Cesc desde la izquierda. Con estos dos tantos el extremo sigue a tope con siete goles en los últimos nueve partidos disputados ¡Que siga la racha!

- Transcurso del partido

El noveno de los encuentros entre dos gigantes del fútbol, campeones del mundo ambos, una vez (2010) España, dos Uruguay (1930 y 1950) se saldó con un nuevo triunfo de los hispanos, que se mantienen, así, invictos ante la ‘celeste’. El campeón del mundo acomodó las exigencias del partido a una situación nueva (ausencias de Casillas, Xabi y Xavi, tres clásicos imprescindibles, además de las de Silva y Villa, inicialmente suplentes), abordada con el debut de Azpilicueta, junto a Puyol, es decir el presente y los 100 partidos de selección, que ojalá, sean muchos más, Carlos, y un reajuste de volantes. Es decir, una España no rompedora, pero cambiante, señal de las muchas combinaciones que con ella se pueden hacer y de las que disfrutar; del mismo estilo, pero con apuntes no sé si de refresco y sí de variedad; una España, en fin, nada agarrada al pasado, por feliz que sea, sino que no deja de mirar hacia adelante, que siempre es bueno.

Ante un rival de abrigo, España dio otra prueba magistral de su facilidad para imponerse en esa zona clave que es el medio campo y donde no ha encontrado adversarios, jueguen los que jueguen con os nuestros y jueguen los que jueguen con el adversario. La actividad se concentró esta vez más por la derecha, Mata y Cazorla, renqueante pronto tras un tempranero tantarantán de González, que por la izquierda, por donde, sin embargo, las habilidades de ese genio que es Iniesta causaron la zozobra natural entre los ‘celestes’ y los “oés” de admiración de los espectadores. Aunque España tardó casi nueve minutos en poner a prueba a Muslera (tiro lejano de Mata) y aunque fue Puyol el que tuvo que cortar el primer peligro real a los tres, zanjando una penetración de Suárez, pronto quedó claro a lo que se iba a jugar aquello: dominio del campeón del mundo (2010) y contragolpes del campeón de América (2011). Atractivo, desde luego.

Una ‘cantada’ de Muslera añadió un inesperado matiz al choque. Iban 15’ de partido cuando a Cesc, ese falso nueve que tanto debate crea, le llegó un balón en la perpendicular del marco uruguayo, bastantes metros fuera del área. No había nadie cerca de él ni demasiada sensación de riesgo. Cómodo para tirar, Fábregas lo hizo. Con fuerza, pero por el centro. A la posición en la que ya estaba situado Muslera. Nada hacía presagiar lo que ocurriría. Nadie lo esperaba. Menos todavía el portero uruguayo, que perdió inocentemente el cuero cuando besaba sus manos. El balón se fue al fondo de su marco entre la sorpresa general.

El accidente desencajó a Uruguay, que empezó a mostrar más toque y más peligro. Se topó con el agilísimo Valdés en un par de ocasiones, pero empezó a demostrar que su poderío no es una quimera y que su pasado significa mucho. El genio de Suárez y la velocidad de Cavani obligaron a tener mucho cuidado y el mando español se resquebrajó ante la presión en el centro de los charrúas, con Lodeiro, al frente. Los uruguayos apretaron en las marcas, enseñaron los tacos (Martín Cáceres a Mata) y demostraron que no estaban por facilitar nada a nadie. O, al menos, no más de lo que ya lo había hecho Muslera. España tuvo que fajarse para mantener el tipo, pero un linier anduvo listísimo apreciando un fuera de juego de Cesc, tras falta botada por Mata, que Puyol acabó mandando al fondo de las mallas para júbilo de su gran masa de seguidores, pero inútilmente. Fue un aviso de que los minutos de pérdida de balón solo debían entenderse como bondades del enemigo, que dos más tarde volvió a demostrar sus habilidades. Martín Cáceres metió un balón por el eje, Suárez se cruzó para despistar y Rodriguez se coló y batió a Valdés.

Vueltas las cosas al estado original, Del Bosque dio un giro al equipo, que por la banda izquierda no había dado más señales de fortaleza ofensiva que las causadas por Iniesta. El seleccionador retomó el conocido hábito de situar a Villa, sustituto de Mata, en el lugar de Pedro, trasladando a éste a la banda derecha. Piqué había entrado por Puyol y el efecto que eso produjo fue letal para Uruguay. A los 51 minutos, Andrés inició una jugada que prolongó Villa de espaldas. El balón acabó a pies de Piqué, que adelantó hacia Pedro, a su derecha; el canario se venció un poco más y cruzó un remate imparable. Como con ocasión del primer gol, eso enrabietó a los uruguayos, que volvieron a crecerse, a tocar y a salir. En una de éstas, Valdés tuvo que rechazar un remate cercano de Suárez y al poco desviar milagrosamente otro de Cavani. Inmediatamente, Iniesta, que había sufrido una dura entrada, dejó su puesto al joven ‘boy de oro’ Isco. Cavani y Suárez, infatigable el ‘nueve’, seguían inquietando. A los 68’ fue, no obstante, el malaguista el que estuvo cerca de empalmar un gran tiro, pero le faltaron las décimas de segundo que un defensor no quiso darle. A los 74’, sin embargo, el ‘Guaje’ volvió a demostrar su grandeza. Ya había amagado con eso. El asturiano entró y abrió espacios por la izquierda para que el cuero acabara a pies de Cesc, que lanzó lo que parecía, y no era, un remate en parábola. Un disparo con peligro, pero sin más, vamos. Espejismo. Cesc había visto a Pedro y había visto que entraba como un relámpago. Pedrito o Pedrazo, como prefieran, se adelantó como una bala al cancerbero e hizo el 3-1.

Con unos y con otros, con los que estaban y con los que no, el campeón del mundo volvió a demostrar lo que es y por qué lo es. Sin algunos esenciales, armando otro equipo, cambiándolo y dando forma, finalmente, a uno más también distinto, la selección logró su cuarta y formidable victoria frente a un rival de cuerpo entero. Estas son las cosas que hacen más grandes a los que más lo son. Así de clarito.

- Ficha del partido:

España: Valdés; Azpilicueta, Puyol (Piqué, 46’), Ramos, Alba (Monreal, 77’); Busquets; Cazorla (Mario Suárez, 70’), Cesc, Mata (Villa, 46’), Iniesta (Isco, 59’); Pedro (Negredo, 75’).

Uruguay: Muslera; Pereira, Godín, Lugano, Martín Cáceres; Cristian Rodríguez (Castro, 68’), Pérez (Arévalo, 65’), Lodeiro (Gargano, 75’), González (Pereira, 75’); Cavani (Forlán, 69’) y Luis Suárez .

Goles:

1-0 (15’).- Disparo lejano de Cesc, el cuero se le escapa de las manos a Muslera y entra.
1-1. (31’).- Martín Cáceres mete un balón que Cristian Rodríguez remata, colándose entre los centrales.
2-1 (51’).- Piqué cede a Pedro, que entra por la derecha, se escora y dispara raso y cruzado.
3-1. (74’)- Centro tiro de Cesc, que trata de atajar Muslera, pero al que se adelanta Pedro.

Árbitro.- El qatarí Fahad Jaber Al Marri. Amonestó a Busquets (21’), Jordi Alba (51’), Sergio Ramos (52’) y Pérez (52’).

Incidencias. Estadio Khalifa de Doha (Qatar). Partido a beneficio de la Asociación de Futbolistas Españoles. Lleno, con mayoría de seguidores españoles. 18º de temperatura.

- Crónica de rfef.es

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