El fútbol es un estado de ánimo que te ha de hallar dispuesto incluso en lo más recóndito del banquillo. Si tienes la mente tranquila, si confías en el porvenir de esa posición (provisional) en el campo y esperas que la oportunidad que te mereces te encuentre a tope de forma, entonces es posible que seas el héroe de tus minutos en el campo. Le pasó a Pedro Rodríguez, el joven futbolista de Abades (Tenerife): Del Bosque lo tuvo en el banquillo, le dijo en un momento determinado de la segunda parte que se preparara para ser el animador principal de una delantera que parecía destinada al bostezo, y entonces ese muchacho, cuya autobiografía (provisional) se titula Madera de Campeón, entró en el campo como una exhalación y demostró en tres o cuatro jugadas las bellezas de la que es capaz un jugador cuando tiene hambre. Se los comió.
Es posible que ahora Del Bosque juzgue que debe seguir, hasta que él mande, en el banquillo, y es seguro que Pedro salga a la cancha con el ánimo dispuesto, como anteayer. Y no resulta raro que sea así, pues le viene de casta a este galgo. Así era su abuelo, a quien llamaban Fósforo. No pudo ver el éxito de su nieto, pero le enseñó a ser como es. Del Bosque y Guardiola han completado la figura.
- Columna publicada en el Diario AS (29-06-12)