17/06/2016

Pedro el solidario

M.A. Lara - Periodista de MARCA
Diario Marca Diario Marca

A Pedro Rodríguez le podrán ver más o menos acertado, con una cifra de goles mayor o menor, con una chispa endiablada o con la gasolina justa, pero jamás le encontrarán borrándose de la pelea común. La palabra equipo la tiene grabada a fuego en su forma de entender el fútbol. El yo de Pedro nunca encuentra hueco ante el nosotros del colectivo.

Pocas veces se vio tan claro como en la Euro de hace cuatro años. En silencio masticaba la suplencia de toda la primera fase, pero cuando Del Bosque reclamó su presencia en el campo a falta de 25 minutos ante Francia en cuartos encontró el entusiasmo de siempre, ese futbolista del que seleccionador español destaca que “no has acabado de decirle que caliente y ya ha salido como una bala del banquillo”.

Ese Pedro solidario que irrumpió en la selección en 2010 y sorprendió a los alemanes con una semifinal portentosa en Durban no es más que el reflejo de su forma de entender la vida. Hoy vive en Londres, cerca de Stamford Bridge, pero nadie tiene que explicarle que el glamour que ve en la capital inglesa es sólo una parte de la realidad.

Embajador de Canarias por donde pasa, los recuerdos de la casa de Los Abriguitos (Abades), cerca del litoral del Arico los tiene muy presentes. Allí nació Pedro, Pedrito para todos en la calle, en 1987, hijo de Juan Antonio y Lucía Montserrat. El coraje y el sacrificio son algo que lleva en la sangre, quizá herencia de doña María, su abuela. Ella fue la que tiró de su padre -Pedro Rodríguez- hacia el sureste de Tenerife. Escapaban de Fuerteventura y de una frase que Pedro oyó muchas veces en su casa: “Ni siquiera las cabras encontraban yerba para comer”.

El cono volcánico de la montaña Centinela vigila Ababes y medía la capacidad de superación de un niño que se pasaba la vida pegado a la pelota, que no se asustaba de jugar con los mayores y que alguna vez regresaba a casa entre lágrimas porque aquellos, hartos de un canijo les dejará en evidencia, le mandaban al suelo una y otra vez. Llegaba a casa, su madre le llenaba de mercromina de nada servía que le dijeran que se quedara quietecito. Al momento estaba de nuevo rumbo al polideportivo.

Ese afán de superación ha acompañado a Pedro toda la vida. Con él superó la dura adaptación a Barcelona y verse lejos de los suyos y su mar canario, en él se refugió para resistir cuando el Barça quería sacarle de La Masía y convenció a Guardiola, a él apeló cuando el pasado verano se veía sin sitio en el Barça y se marchó al Chelsea porque quería seguir creciendo y no ver tanto partido desde el banquillo...

- Ayudar y ayudar

Entre todas las cosas que el fútbol le ha dado a Pedro hay algunas que valora de manera especial. Una de ellas es poder sacar una sonrisa a un niño enfermo. “En realidad me hacen más felices ellos a mí que yo a ellos”, reconoce cuando habla de las visita a hospitales como el de San Juan de Dios en Santa Cruz de Tenerife.

En ese marco nació la Fundación Pedro Rodríguez Ledesma. Su objetivo es ayudar las familias canarias más desfavorecidas, colaborar para que los niños con problemas encuentren respuestas a través del deporte, involucrarse en casos de reinserción...

Las actividades que desarrollan son amplias, desde desayunos para familias con serios problemas en los periodos en los que cierran los comedores escolares a la ayuda a los pequeños que luchan contra el cáncer y cuyas familias carecen de recursos. El sello de Pedro El Solidario va más allá del fútbol.

 


- Artículo publicado en MARCA (17-06-16)

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