11 de Julio de 2020

Diez años de Pedro Campeón del Mundo

2010. Once de julio en Johannesburgo, Sudáfrica. Hoy, diez años atrás salió el sol con Italia campeona del Mundo y se puso con la Selección española alzando el codiciado trofeo tras superar a Holanda en una final que, a pesar de la superioridad del combinado español, se decidió en la prórroga. En el once inicial formó un tinerfeño: Pedro Rodríguez, el natural de Abades que lo ha ganado todo en el fútbol. Su ciclo en el Barça de los grandes títulos se coronó con este inmenso galardón, que conquistó poco después de su primera llamada para la Selección absoluta. Y es que Pedro formó parte de un equipo que ya está en las páginas más brillantes de la historia del fútbol y vivió con pasión un campeonato que desde el inicio avisó de que su conquista no sería una misión sencilla.

No se conocía la convocatoria definitiva de Vicente del Bosque y Pedro aguardaba con tensión el momento. Podía acudir a la Selección absoluta para jugar un Mundial. Por méritos individuales y colectivos era una hipótesis más que sólida, pero hasta el último momento el de Abades esperó la llamada de Del Bosque: escuchó las buenas noticias en su tierra y rodeado de los suyos. Y después, al Mundial. Así lo recuerda Pedro:

“Nadie se esperaba el palo de perder en el debut con Suiza y tocó aplicarse para superar el grupo. Conseguimos ganar a Honduras y a Chile. Portugal cayó en octavos y Paraguay, en cuartos. Hasta entonces, el seleccionador había contado conmigo como suplente, pero me tenía reservada una gran sorpresa para la semifinal. Nos cruzábamos con Alemania y en la charla me enteré de que sería titular. Vicente me dijo que jugaría por banda. Me sentía preparado para el reto, para darlo todo por lograr un sitio en la final. Me mentalicé y conseguí hacer un buen partido. Lástima una última ocasión, en la que me confié y perdí una oportunidad clarísima para marcar. En cualquier caso, un gol de Puyol fue suficiente para pasar a la final, donde nos esperaba Holanda".

"Antes del gran partido no sabía si Del Bosque contaría de nuevo conmigo para el once. Pero estaba preparado para todo, para ser titular o para ayudar desde el banquillo. En aquel momento, todos éramos una piña, nos unía el mismo objetivo pero con más fuerza que nunca: conseguir la Copa. Y el entrenador ratificó su confianza en mí. Desde el minuto uno el partido fue muy duro, resultó muy complicado hacer nuestro juego contra un equipo muy físico y decidido a no dejarnos jugar".

"No sería sincero si dijera que me sorprendió este planteamiento, pero tampoco era la Holanda de fútbol alegre que habíamos visto en todo el Mundial. Después de pelear al máximo durante 60 minutos, me sustituyó por Navas, pero mi ritmo cardiaco en el banquillo fue como si estuviera aún sobre el césped. Fue Iniesta quien me quitó el peso de los penaltis de encima. ¿Qué hubiera pasado? Nadie lo sabe, pero sin duda el gol de Andrés no sólo sirvió para que todos -jugadores, técnicos y aficionados- ganáramos el título de nuestras vidas. Además, con ese gol también ganó el fútbol”.

Sin duda el triunfo en la final de Sudáfrica 2010 fue el resumen perfecto de lo que fue el campeonato: un premio al fútbol de toque y combinación, al ánimo de superación, al talento y la técnica, al trabajo y el sacrificio, y sobre todo, al espíritu de equipo que se forjó en la Eurocopa de 2008 y que llevó el reinado de este grupo para la historia. Diez años han transcurrido desde que 23 estrellas se fundieron en una para grabarse a fuego en la camiseta de España.

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