27/03/2017

El héroe de París

M.A. Lara - Periodista de MARCA
Diario Marca Diario Marca

Pedro Rodríguez y Saint-Denis. Un reencuentro, la continuación de una historia que tiene un pasado de luces y zonas oscuras. El jugador del Chelsea volverá a sentir mañana lo que es jugar con la camiseta de la selección española. Lo hará desde el vestuario en el que se la puso por última vez para estar sobre el césped con España.

Eso fue el último 28 de junio. Del Bosque, a la desesperada, mandó al campo a Pedro, el jugador que se había revuelto con unas palabras que nadie esperaba días antes con un mensaje que el canario quiso lanzar en clave de futuro después de la Euro y se entendió como una rebelión en presente. No le quedaba otra al seleccionador. España se moría en octavos, necesitaba un gol, Morata estaba en la ducha y Aduriz había tenido que dejar su sitio a Pedro a causa de un fuerte golpe en un costado. No pudo ser, la Euro se acabó para La Roja y en Saint-Denis se abrió el abismo que separó a Pedro de la selección durante el tiempo de un parto, los ocho meses y 28 días que van desde aquel día a mañana.

Esa es la zona de sombras del idilio de Pedro con España. Porque lo que en realidad ha habido en ella han sido muchas más fases de felicidad. Y ninguna como la noche que vivieron juntos y de la que ayer se cumplieron cuatro años (26 de marzo de 2013).


Pedro celebra su gol decisivo con la Selección en Saint Denis

- Un gol con suspense

España llegaba a París con un problemón. Había empatado con Finlandia cuatro días antes en El Molinón y todo lo que no fuera ganar en París suponía poner casi los dos pies en una repesca para lograr el pase al Mundial de Brasil. Y allí, en la ciudad del amor, surgió el flechazo más fuerte entre Pedro y la selección.

"Ese gol no lo voy a olvidar nunca. Es de esos que se te graban para siempre por todo lo que significa", recuerda Pedro. El tanto, como el partido en el que Valdés lo paró todo, fue agónico porque el remate de Pedro tardó unos desesperantes segundos en quedar lejos de los guantes de Lloris. "Fue una jugada que arranqué yo desde la derecha. Hice una diagonal y vi que Monreal rompía en el lateral izquierdo. Vi que Nacho superaba a Jallet con su control y busqué la zona de remate en el centro del área. Puso un balón muy peligroso, yo gané la espalda a Evra y rematé como pude. Luego llegó la incertidumbre porque Lloris parecía que llegaba, que la sacaba. Pero acabó entrando. Basta ver las imágenes de todos nosotros para entender lo que supuso ese gol para todos. Pero sí que tuvo algo de agónico", rememora.

El primero que abrazó a Pedro fue Xabi Alonso. En el futuro, el ahora jugador del Bayern calificó aquel partido en Saint-Denis como el punto final de la generación de oro del fútbol español, el último gran partido de una selección que comenzaba a tener la fecha de caducidad marcada.

Mañana, Pedro y sus 17 goles con España -sólo le supera en la actual selección David Silva con 29- vuelven para sumar, para que la selección recupere a ese jugador eléctrico en el que Del Bosque siempre se apoyó. Lo hace en un escenario especial para él y ante un rival que siempre tiene el plus de la rivalidad fronteriza, aunque Pedro tiene una máxima. "Claro que Francia es un equipo extraordinario, pero para mí cualquier partido con la selección es especial", explica con la alegría de verse donde quería.


- Artículo publicado en MARCA (27-03-17)



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